Gestión de las tecnologías en la infancia y adolescencia: acompañar sin miedo ni desconexión
El pasado 18 de abril celebramos una nueva sesión de la Escuela de Familias de Psicología VermisLAB centrada en uno de los temas que más preocupan actualmente a madres, padres y profesionales de la educación: la gestión de las tecnologías, las pantallas y el uso digital en la infancia y la adolescencia.
Vivimos en una sociedad en la que las pantallas forman parte de prácticamente todos los ámbitos de nuestra vida cotidiana. Móviles, tablets, videojuegos, redes sociales o plataformas de vídeo están presentes en el ocio, el aprendizaje, la comunicación e incluso en muchos espacios familiares. Ante esta realidad, muchas familias se preguntan cómo seguir ejerciendo su papel educativo sin caer ni en el miedo constante ni en la permisividad absoluta.
Durante esta sesión reflexionamos sobre cómo encontrar un equilibrio saludable en el uso de la tecnología, entendiendo que las pantallas no son únicamente algo negativo, pero que sí necesitan acompañamiento, límites y educación digital desde edades tempranas.
El papel de las familias en el uso saludable de las pantallas
Uno de los aspectos más importantes que trabajamos fue la importancia del modelo adulto. Los niños, niñas y adolescentes aprenden no solo de las normas que reciben, sino también de cómo las personas adultas utilizamos la tecnología en nuestro día a día.
Hablamos sobre cuestiones como:
- el uso del móvil durante las comidas o conversaciones familiares
- la sobreestimulación digital
- el acceso temprano a redes sociales
- la necesidad de establecer rutinas y límites coherentes
- el acompañamiento emocional en el entorno digital
- la importancia del aburrimiento, el juego y las experiencias fuera de la pantalla
También compartimos estrategias prácticas para introducir la tecnología de manera progresiva y adaptada a cada etapa evolutiva, teniendo en cuenta la madurez, las necesidades y el contexto de cada niño o adolescente.
Qué nos aporta la neurociencia sobre el cerebro y las pantallas
La información trabajada durante la sesión se apoyó en conocimientos actuales relacionados con el neurodesarrollo y la neurociencia. Comprender cómo funciona un cerebro infantil o adolescente nos ayuda a entender mejor por qué las pantallas tienen un impacto diferente según la edad.
Reflexionamos sobre aspectos como la atención, la impulsividad, la necesidad de gratificación inmediata o la dificultad de autorregulación que todavía existe en determinadas etapas evolutivas. También vimos cómo el cerebro adulto dispone de herramientas de control y gestión emocional más desarrolladas que el cerebro infantil y adolescente.
Todo ello nos permitió comprender mejor por qué el acompañamiento adulto sigue siendo fundamental en el entorno digital.
Educar en tecnología también es educar emocionalmente
Más allá de prohibir o permitir, durante la sesión pusimos el foco en la necesidad de educar en el uso consciente y saludable de la tecnología. La clave no está únicamente en cuánto tiempo pasan los menores frente a una pantalla, sino también en cómo la utilizan, para qué, en qué contexto y con qué acompañamiento cuentan.
Desde la Escuela de Familias seguimos apostando por crear espacios de reflexión y apoyo donde compartir herramientas útiles para acompañar el desarrollo infantil y adolescente en una realidad cada vez más digital.
Mucho ánimo a todas las familias que estáis viviendo este proceso. Educar en tecnología no consiste en hacerlo perfecto, sino en acompañar, escuchar, observar y construir hábitos saludables poco a poco.
