Trastorno Negativista Desafiante (TND): comprender el conflicto para acompañar mejor
El pasado 14 de marzo celebramos una nueva sesión de la Escuela de Familias de Psicología VermisLAB centrada en una realidad que genera un gran desgaste emocional y familiar: el Trastorno Negativista Desafiante (TND).
Para esta sesión contamos con la participación de Xabier Pensado, quien compartió con las familias una visión cercana y accesible sobre este tipo de dificultades conductuales, combinando conocimientos profesionales con una mirada basada también en la experiencia personal y el acompañamiento a familias.
¿Qué implica convivir con conductas desafiantes?
Durante la sesión pudimos reflexionar sobre cómo determinadas conductas oposicionistas y desafiantes pueden alterar profundamente la convivencia familiar. Las discusiones constantes, la dificultad para aceptar límites, las explosiones emocionales o la confrontación continua generan muchas veces sentimientos de frustración, culpa, agotamiento e incomprensión en madres y padres.
Uno de los aspectos que más trabajamos fue entender que detrás de muchas de estas conductas no suele existir únicamente una intención de “portarse mal”, sino también dificultades relacionadas con la regulación emocional, la gestión de la frustración, el vínculo o determinadas dinámicas familiares que terminan reforzando el conflicto.
También se abordó cómo, en muchas ocasiones, el conflicto se dirige especialmente hacia la figura materna o hacia aquellas personas con las que el niño o adolescente tiene un mayor vínculo emocional y sensación de seguridad.
Comprender los detonantes del conflicto
A lo largo de la charla se analizaron diferentes situaciones que pueden actuar como detonantes en menores con conductas negativistas y desafiantes:
- intentos de control excesivo
- dinámicas de confrontación constantes
- discusiones prolongadas
- exposición continua al conflicto
- dificultades para gestionar emociones intensas
- experiencias de fragilidad o tensión en el entorno familiar
Comprender estos factores no significa justificar determinadas conductas, sino aprender a interpretarlas de una manera más útil para poder intervenir de forma más adecuada.
El papel de la Psicoeducación parental y el acompañamiento familiar
Uno de los mensajes más importantes de la sesión fue que las familias no están solas y que existen herramientas para mejorar la convivencia y reducir la intensidad del conflicto.
Trabajar desde la psicoeducación parental y el acompañamiento familiar permite comprender mejor cómo funcionan estas dinámicas, aprender estrategias de regulación y establecer límites más coherentes y sostenibles en el tiempo.
Además, actuar de manera temprana puede ayudar a reducir el desgaste emocional familiar y favorecer relaciones más sanas y seguras dentro del hogar.
Acompañar antes que luchar
Durante la sesión reflexionamos sobre la importancia de cambiar la mirada: pasar de entender el comportamiento únicamente como un desafío a intentar comprender qué necesidades, dificultades o emociones pueden estar detrás de él.
En muchas ocasiones, cuanto más aumenta la lucha de poder, mayor se vuelve el conflicto. Por eso resulta fundamental generar espacios de escucha, acompañamiento y regulación emocional que permitan reconstruir poco a poco la convivencia familiar.
Desde la Escuela de Familias de Psicología VermisLAB seguimos creando espacios de orientación y apoyo donde las familias puedan comprender mejor las dificultades relacionadas con el aprendizaje, la conducta, el desarrollo emocional y el neurodesarrollo.
Porque entender lo que ocurre es muchas veces el primer paso para empezar a acompañarlo de otra manera.
